Relájate en 10 pasos (de los de caminar)

septiembre 22nd, 2014 | Posted by carlosfernandezgallardo in Calidad de vida - (Comentarios desactivados en Relájate en 10 pasos (de los de caminar))

Hace unos de meses tuve una situación de bastante tensión en el trabajo. No era nada muy importante. Había que entregar unos informes a contrarreloj; habían salido mal los números y había que repetirlos. Bueno, un poco de estrés no vino mal. Los informes salieron correctos a tiempo. Todo ok. Uf!. ¡Que nervios!

Hoy quiero contarte cómo de fácil es relajarse y librarte de malos rollos en tan sólo 10 pasos.

caminar

Puedes hacerlo en cualquier momento; a la hora de la comida, a la salida del trabajo, antes de empezar el día. Cuando tú lo necesites y en donde tú quieras. Si te es posible, sal a la calle y vete a un lugar distinto de donde estabas con el mal rollo. Si es un sitio un poco apartado, mejor.

Busca un espacio libre en el cual puedas caminar unos 10 pasos al frente sin obstáculos. Cierra los ojos. Toma 3 respiraciones profundas, calmadas. Esto es fundamental. Coge bien de aire, toma conciencia de cómo entra por tu nariz y llena tus pulmones de oxígeno, de vida, de energía vital; llénalos a plena capacidad. Puedes prestar atención mientras lo expulsas, eliminando en cada exhalación todo aquello que tu cuerpo ya no necesita.

Una vez realizadas las 3 respiraciones y con los ojos cerrados o entreabiertos – como tú prefieras, si temes chocarte – comienza a andar. Da sólo un paso. Corto o largo, como prefieras, pero sólo uno. Sigue llevando tu atención a la respiración. Tómate el tiempo que necesites antes de mover la otra pierna para alcanzar a la primera. No hay prisa. Sigue respirando.

Cuando tú quieras, empieza a dar el segundo paso. Esta vez un poco más despacio que el anterior. Primero una pierna. Busca el equilibrio. Respira. Ahora ya puedes mover la otra pierna.

Da el tercer paso. Despacio. Como camina un gato con sigilo, en silencio, apoyando sus almohadillas. Camina como si temieras que se pudiera quebrar el suelo bajo tus pies. No hay prisa. Suave. Respira.

Da el cuarto paso, buscando la armonía entre tu respiración y tus paso. Cada vez puedes ir caminando más y más despacio y hacer tu zancada más y más corta. Sigue prestando atención sólo a tu respiración. Suave.

Sin prisa, empieza a dar el quinto paso. Al igual que antes. Lleva tu atención a tu respiración. Sin prisa. Con cariño. Con ternura. Primero una pierna y después la otra. Imagina que vas caminando sobre seda.

Sigue dando un paso tras otro, hasta que notes que eres capaz de caminar como a cámara lenta, sintiendo sólo tu respiración. Oyendo sólo tu respiración. Lo que hay alrededor de ti no importa; ni ruidos, ni voces, ni personas, ni coches, ni pensamientos. Todo está bien. Todo forma parte del ejercicio. Respira. Sigue caminando lenta y suavemente.

Cuando haya contado hasta diez, puedes detenerte. Saborea el momento. Presta atención a tu sensación de bienestar. Los malos rollos han desaparecido. O quizás, por lo menos su efecto negativo se ha atenuado. Bien. Toma otras 3 respiraciones profundas, a conciencia. Poco a poco abre los ojos. Despacio. Deja que la luz entre de nuevo en ellos y los ilumine.

Disfruta el momento.

Un abrazo,

Carlos

¿Quieres una medallita?

septiembre 15th, 2014 | Posted by carlosfernandezgallardo in Coaching - (Comentarios desactivados en ¿Quieres una medallita?)

El otro día me acordaba de mi época en la FP, cuando estudiaba electrónica. Allí conocí a mi buen amigo David; recuerdo como me chinchaba cada vez que llegaba yo entusiasmado conmigo mismo por haber sido capaz de sacar esa práctica de autómatas yo solito. Me decía: “Qué, ¿quieres una medallita?” A mí me sentaba fatal y le ponía mirada odio. Ahora, recordándolo nos echamos unas risas y le digo: “Sí, todas aquí” (dándome unos golpecitos con la palma de la mano en el pecho).

Esto viene al hilo de premiarse por las cosas que hacemos bien. Día tras día, hacemos un montón de cosas: es mi deber, forma parte de mis obligaciones, no hay de qué, etc, pero muy raras veces nos premiamos por ello, aunque sea por pequeñeces.

En mis sesiones de coaching, cuando estoy trabajando con un cliente y ponemos acciones a realizar, siempre les digo que de qué manera se van a premiar o lo van a celebrar cuando hayan cumplido con la tarea pendiente acordada. Justo en ese momento, se les ilumina la cara y aparece una gran sonrisa. Este premio no tiene porqué ser algo material ni muy caro, puede ser algo tan sencillo como darse una palmadita en la espalda a uno mismo o darse un pequeño capricho (yo, en alguna ocasión, me he comprado un par de donuts de chocolate, sólo para mi solito y me los he comido antes de llegar a casa, porque sí, porque me lo merezco).

Ah!…esa frase! “Me lo merezco” o el famoso “porque yo lo valgo” de L’Oréal. Sí. Cumplamos con nuestro deber y nuestras obligaciones, pero también premiémonos por todo aquello que hacemos y lo hacemos bien. Nos machamos continuamente, nos exigimos más y más, no nos concedemos tregua y hay que parar un momento, reconocer el mérito de nuestra labor y auto-premiarnos por ello.

Me gustaría que tomaras lápiz y papel y apuntaras durante 5 minutos de reloj todos los logros que has conseguido en tu vida. Logros, éxitos, hazañas, grandes, pequeñas, triviales, heroicas. No importa. Todo vale. Todo aquello de lo que te sientes orgulloso. Aprender a montar en bici, la primera vez que pediste salir a un chico, esa fantástica nota en el colegio, el carné de conducir, esa carrera que corriste, la familia que has formado, etc, etc, etc… Míralo, imagínatelo, disfrútalo, siéntete orgulloso por ello. Saboréalo.

Ojala que sepamos mirar el largo camino ya recorrido y no sólo el que nos queda por andar. Es una bonita manera de acabar el día antes de irse a dormir.

Os dejo con una peli que me encanta protagonizada por Morgan Freeman y Jack Nicholson: “Ahora o nunca”.

Un abrazo,

Carlos

Toma de decisiones

septiembre 8th, 2014 | Posted by carlosfernandezgallardo in Coaching - (Comentarios desactivados en Toma de decisiones)

En coaching una de los cosas más importantes que trabajamos para la consecución de un objetivo, es la generación de opciones.

 “Si no tenemos opción, estamos muertos; si sólo tenemos una opción, estamos obligados; si tenemos dos opciones estamos en un dilema; si tenemos tres opciones, somos libres”

Muchas veces ante un problema que nos abruma, nos bloqueamos y no somos capaces de ver alternativas; seguro que recuerdas alguna situación parecida en la que probablemente sentiste una gran ansiedad. Actualmente existen muchas técnicas de creatividad y de generación de opciones. Tal vez la más conocida y utilizada desde hace años sea el “Brain Storming”. Para que un “Brain Storming” sea efectivo, hay 4 reglas básicas que deben cumplirse.

1.- Evitar todo juicio. Somos muy dados a juzgar rápidamente y enseguida hacer comentarios sobre cualquier cosa. Por muy descabellada que pueda parecer una idea, por muy salvaje que pueda sonar, abstenerse de hacer todo tipo de juicio o comentario tipo “qué barbaridad” o “menuda tontería”, risitas o actos jocosos similares. Eso mata la creatividad.

2.- Libre pensadores. Cualquier idea es bienvenida. Por muy imposible o inimaginable que parezca, todo está bien. Es posible que de una idea disparatada pueda surgir nuevas soluciones geniales. Si pensamos fuera de lo común, podemos conseguir resultados fuera de lo común.

3.- La cantidad importa. Esta vez y por llevar la contraria, lo que prima es la cantidad de ideas aportadas, no su calidad. Cuantas más ideas, más opciones habrá donde escoger y analizar posteriormente. Además, lo más probable es que las primeras ideas sean las más razonables o lógicas; las ideas frescas e imposibles suelen tardar más en aparecer; hay que coger un poco de carrerilla para empezar a ser creativos. Unas 40 ideas sería una buena cifra.

4.- 1+1=3. Combina ideas para generar otras nuevas. Tal vez combinando dos ideas, surja una tercera idea mejor. Tal vez puedes modificar una sola palabra de una idea ya apuntada para generar una variante nueva.

Ahora algunas pistas para que una sesión de Brain Storming sea productiva.

Lo mejor es hacerla en grupo; si estás solo, trata de buscar al menos a una persona que anote tus sugerencias, para que tú puedas centrarte sólo en crearlas.

Siempre un grupo es más creativo y tiene más fuerza que una persona sola.

La sesión de tormenta de ideas deben limitarse a un máximo de entre 20-30 minutos.

Una vez terminada la generación de ideas y anotadas en un papel, déjalo ahí hasta el día siguiente. Hoy ya no se hace nada más. Deja a tu inconsciente que digiera todo.

El día siguiente es el día del análisis y evaluación. Toma el papel de ayer, revisa todas las ideas anotadas, evalúalas y desarrolla las que prometan más para llevarlas a la práctica. Pueden surgir ideas para poner en práctica inmediatamente, otras que son necesarias evaluarlas, seguirlas más tranquilamente y otras que son nuevos enfoques o puntos de vista del problema.

Y lo más importante de todo, que la sesión de generación de ideas sea lo más divertida y distendida posible. Puedes hacerla paseando, jugando, haciendo el tonto. Entre risas es más efectivo. Si al principio te cuesta ponerte a ello, piensa en ideas para un problema tonto, como por ejemplo:

“cómo estudiar con la luz apagada”

“cómo conducir un coche con una sola rueda”

“cómo comerse un filete a 3 metros de distancia”

Cuando hayas cogido carrerilla y tu cabeza esté en modo creativo, enfoca las ideas hacia el problema real que te atañe y verás cómo resulta más fácil. Un buen ejemplo en el cine de toma de decisiones es la película “Apolo 13”. Disfrutadlo.

Besos,

Carlos