Aprender a aprender

En mi último post hablaba de amar lo que haces y en concreto terminaba con las palabras “amar aprender”. Hoy quiero reflexionar sobre cómo aprendemos.

Quiero dejar claro que en este post con “aprender” no me refiero sólo a aprender conocimientos o aptitudes sino también y principalmente a aprender nuevas actitudes y respuestas a situaciones a las que nos enfrentamos en diversos ámbitos de nuestra vida.

Hoy en día, grandes corporaciones apuestan por modelos de aprendizaje 70-20-10. Es decir, el 70% del aprendizaje de un profesional viene de la práctica en su puesto de trabajo; el 20% del aprendizaje proviene de compartir conocimiento y conversaciones informales con otras personas, mientras que tan sólo el 10% de ese aprendizaje proviene de lo que hemos aprendido en la escuela, en la universidad o programas de formación estructurados.

Ahora bien, sea como sea el modo en el que aprendemos, hay una premisa fundamental que debe darse, y es: querer aprender.

Tenemos que estar dispuestos a recorrer un nuevo camino en el que hay que dejar a un lado nuestro ego; donde no hay cabida al “yo ya lo sé todo” o “tú a mi qué me vas a contar”. Debemos abandonar el miedo a si mi jefe, mi maestro, mis compañeros, mis colegas (o quien sea) se van a dar cuenta de que no se una cosa o tal otra…qué va a pensar de mi… que vergüenza…eso ya se supone que lo tenía que saber yo… y así un largo etcétera.

En este camino tenemos que llevar en la mochila dos cosas imprescindibles: humildad y curiosidad.

En primer lugar, humildad para reconocer que no sabemos algo. Dejémonos enseñar sin miedos ni vergüenzas.

Y en segundo lugar curiosidad por descubrir cosas nuevas y por enriquecernos como personas en constante crecimiento.

No hay nada más maravilloso que ver personas de edad avanzada que se matriculan en una universidad o se apuntan a clases de idiomas, de baile, de pintura. Tengamos esa actitud curiosa y humilde como la que tienen los niños. Seamos niños otra vez.

¡Aprende a aprender!

Ama lo que haces

Hoy me ha mandado mi hija la siguiente imagen:

 

 

Les han puesto profe nueva y estaba encantada.

Qué gusto da encontrarse profesionales que aman lo que hacen y mucho más en el campo de la educación, donde nuestros hijos, el futuro de nuestra sociedad se están formando como personas (y profesionales).

Esto da que pensar ya que desgraciadamente en el mundo que nos rodea es difícil encontrar profesionales que amen su trabajo. Al final, el trabajo es mera supervivencia y un salario paga la hipoteca y da de comer. ¡Que no es poco!

Pero desgraciadamente hay personas desencantadas de la vida que están donde están sólo por un salario y eso se nota.

Un buen amigo decía que para ser extraordinario no hay que hacer grandes proezas ni ser superhéroes. Para ser extraordinario, simplemente hay que hacer extraordinariamente bien tus tareas ordinarias. Ya seas dependiente de una tienda, directivo, oficinista, ama de casa o profesor, como dice mi jefe: «work hard and play hard».

Es decir, saca el máximo partido a la vida, vívela que sólo tienes una, disfruta, ríe, trabaja y ayuda a los demás en lo que está en tu mano y sabes hacer bien. Sé de esas personas que ponen las cosas fáciles en lugar de estar quejándose continuamente.

En nuestro paso por este mundo nos guste o no, vamos a dejar huella. Piensa bien qué huella estás dejando y cambia lo que no te guste, por que tu presencia y tu trabajo tiene un gran impacto en toda la gente que te rodea.

Para los que de un modo u otro nos dedicamos a la educación, que orgullo aportar nuestro granito de arena para que los niños o no tan niños amen aprender.

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