Author Archives: carlosfernandezgallardo

Yo por mi hija mato

diciembre 1st, 2014 | Posted by carlosfernandezgallardo in Calidad de vida | Coaching - (Comentarios desactivados en Yo por mi hija mato)

Hace unos días el cura hablaba en la homilía sobre los grandes héroes de las películas americanas, esos que detienen una bomba sólo a falta de 3 segundos para que explote o de los que salvan al planeta tierra de una gran catástrofe natural. Son personas que se convierten en héroes por una hazaña puntual en su vida.

Luego hay otro tipo de héroes más anónimos y cotidianos. Somos todos aquellos que por proteger a los nuestros somos capaces de matar, como decía un conocido personaje de la prensa rosa española.

Pero… ¿y al revés?

Me explico, y si en lugar de matar a nadie, ¿morimos por alguien? En misa, el cura hablaba de un morir a nosotros mismos por amor a Dios.

Llevándolo a un terreno más humano, ¿por quién mueres tú? Y morir no en el sentido literal – que también podría darse el caso -, sino morir cada día a nuestros caprichos, a nuestros egoísmos, a nuestros “yo primero”; morir por alguien es anteponer las necesidades de los demás a las nuestras, empezando por aquellos a los que amamos y tenemos más cerca, pero también por todos aquellos con los que nos cruzamos cada día en el trabajo, en el autobús, en el gimnasio, en la cola de la compra o en el cole de los niños. Esto no significa renunciar a nuestros derechos y dejar que nos pisoteen. Dios dijo que teníamos que ser hermanos, pero no primos.

¡Eso sí es de superhéroes!

Todos tenemos talentos, dones o habilidades, que no son para guardárselos para uno mismo y presumir de ellos, sino para ponerlos al servicio de los demás. Para eso están. Esa es parte de tu misión en este mundo. Puedes potenciarlos y multiplicarlos, para ser todavía mejor de lo que eres. ¿A qué estás esperando? Empieza ya, hoy; no esperes a mañana, ni a la semana que viene. Ya puedes empezar a dar lo mejor de ti mismo, a sacar tu mejor yo y ponerlo al alcance de los demás, para honrarte como persona y para honrar a los otros. Tu tiempo empieza ahora.

Hay un escrito precioso de Marianne Williamson que pronunció Nelson Mandela al asumir la presidencia de Sudáfrica:

“Nuestro mayor miedo no es que somos inadecuados.

Nuestro mayor miedo es que tenemos una fuerza desmesurada.

Es nuestra Luz, no nuestra oscuridad la que nos asusta.

Nos preguntamos, ¿quién soy yo para ser brillante, hermoso, con talento y maravilloso?

En verdad, ¿quién soy yo para no serlo?

Tú eres un hijo de Dios.

Empequeñecerte no ayuda al mundo.

No hay nada inteligente en encogerte para que otras personas no se sientan inseguras frente a ti.

Hemos nacido para hacer manifiesta la Gloria de Dios dentro de nosotros.

Todos deberíamos brillar como hacen los niños; no es cosa de unos pocos, sino de todos.

Y a medida que permitamos que nuestra propia Luz brille, inconscientemente damos permiso a los otros permiso para hacer lo mismo.

Cuando nos liberamos de nuestros propios miedos, nuestra presencia libera automáticamente a los demás.”

Quizás, ya lo conocías gracias a que se hizo más famoso por la película “Coach Carter”.

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Un abrazo y gracias,

Carlos

Una historia sobre un listo, un loco y un calculador

noviembre 18th, 2014 | Posted by carlosfernandezgallardo in PNL - (Comentarios desactivados en Una historia sobre un listo, un loco y un calculador)

Seguramente te ha pasado más de una vez que vas conduciendo y cuando te quieres dar cuenta has llegado a tu destino casi sin darte cuenta, como si el piloto automático condujera mientras tu ibas ensimismado en tus propios pensamientos.

¿Y a cuento de qué viene esto? Viene a cuento de contaros algo sobre la maravillosa máquina que tenemos en la cabeza, responsable de nuestras acciones: el cerebro.

El médico y neuro-científico norteamericano Paul D. McLean (1913-2007) fue el primero en acuñar el térmico cerebro triuno para explicar los “tres cerebros” del ser humano. Con él hace referencia a la evolución milenaria de este órgano aún tan desconocido.

cerebro triuno

El cerebro humano de un adulto es unas 3 veces mayor que el de otros mamíferos de tamaño corporal equivalente. Tiene unas 100.000 millones neuronas y pesa un kilo y medio aproximadamente.

Nuestro cerebro es el resultado de una increíble evolución que ha ido superponiendo capas y capas al cerebro primitivo de los primeros reptiles.

El primer cerebro del que habla McLean, es el cerebro reptiliano que junto con el tallo cerebral es el cerebro más viejo. Es el que actualmente tienen los reptiles. Es el que controla los actos reflejos y el sistema nervioso autónomo, la respiración o el ritmo cardíaco. Es el que hace que un bebe recién nacido comience a mamar, el que nos da sueño tras una gran comida o dolor de cabeza cuando llevamos tiempo sin descansar.

Es compulsivo y controla nuestras estrategias básicas de supervivencia en caso de una posible amenaza para nuestra vida; los ingleses lo llaman las tres F. Así ante una amenaza para nuestra seguridad, tanto real como imaginaria, podemos:

Huir (Fly = volar)

Atacar (Fight = luchar)

O quedarnos paralizados (Freeze = congelar)

Los recuerdos archivados del cerebro reptiliano son los del momento presente que vive. Responde de forma refleja ante las situaciones de  estrés y de peligro inminente. A él se le atribuyen las rutinas, la agresividad, la territorialidad o las jerarquías sociales.

Es el responsable máximo de nuestra supervivencia y sólo le importa eso. No le importa lo ajetreados que estemos, lo importante que sea ir a una reunión, no le importa el éxito o el deber. Tan sólo le importa nuestro bienestar y salud. Cuando llevamos una vida demasiado complicada, este cerebro nos manda señales en forma de cansancio, dolor de cabeza o malestar porque nos está pidiendo a toda costa que paremos un poco ya que de seguir así nuestro organismo puede sufrir un colapso. Pero no le hacemos caso y nos tomamos aspirinas o tranquilizantes para no bajar nuestro ritmo de vida habitual.

¿Y qué hace al final el cerebro reptiliano cuando se cansa de que no le hagamos caso? Pues por ejemplo, nos manda una enfermedad grave o un accidente o algo que forzosamente nos obliga a parar y cambiar de vida. Es así de claro.

Tienen que pasar millones de años y de evolución de las especies, para que se forme un  segundo cerebro sobre el primero; el cerebro límbico. Este es el de los mamíferos en general.

Permite sentir emociones y afecto y una mejor adaptación a los cambios el entorno, y atender mejor las necesidades del momento. Opera con parámetros bipolares como  agradable/desagradable, bien/mal, atracción/rechazo. Es el responsable de las pasiones, la motivación, y sienta las bases para el desarrollo de la personalidad y el aprendizaje. Todos los aspectos de la de actividad humana relacionados con  las emociones tienen su sede en el sistema límbico.

Es el cerebro del amor, de los asuntos del corazón que la razón no entiende. Es el que hace que mama gacela corra a salvar a su cría aún a costa de su propia vida. Aprendemos y nos desarrollamos por amor. La mejor asignatura del cole es la que aprendimos con el profesor que más nos gustaba y hacía reír. Por amor hacemos cosas que no nos gustan. Este cerebro se formatea de 0-3 años por imitación.

Es el que nos hace hacer locuras. Propicia la motivación al logro, ya que trabaja con una serie de neuroquímicos que propician el impulso para dar órdenes al cerebro reptiliano de movilizarse para efectuar el deseo. Es el responsable del amor, del odio, del altruismo, del deseo, de los celos, de la angustia, del temor, de la culpa, de la memoria.

Por último, aparece el tercer cerebro, el neocortex, el más joven, con tan sólo unos 180.000 años de edad. Es el que permitió al Homo Sapiens desarrollarse. El neocortex ha alcanzado en el hombre una dimensión tan grande que debe plegarse sobre sí mismo para tener cabida dentro de la cabeza.

Es el centro del lenguaje, el razonamiento, el cuestionarse sobre quiénes somos y a dónde vamos y la trascendencia o espiritualidad. Con él, desarrollamos el análisis, la creatividad, la intuición, el pensamiento, el lenguaje verbal, la conciencia y por tanto la capacidad de elección. Es el que nos hace comportarnos como seres civilizados. No responde  a los estados emocionales por lo que se le considera frío y calculador.

Lo compartimos con algunas especies, como los primates o los delfines, aunque al ser humano le diferencia un mayor perfeccionamiento del lóbulo frontal.

Según McLean, en él se desarrollan una serie de células nerviosas dedicadas a la producción del lenguaje simbólico, a la función asociada a la lectura, la escritura o la aritmética entre otras muchas más funciones.

Está dividido en dos hemisferios, izquierdo y derecho. El izquierdo es el responsable de los profesos lógicos de aprendizaje, de los números y las letras, del lenguaje hablado y escrito, de la ciencia, del control de la mano derecha; mientras que el derecho se encarga de las tareas de creatividad, la intuición, la imaginación, las artes, la percepción tridimensional o el control de la mano izquierda.

La combinación y trabajo en conjunto de los tres cerebros hace del ser humano la especie más evolucionada sobre la faz de la tierra, con su capacidad de crear y de destruir, de amar y de odiar, de perdonar y de guardar rencor.

Ahora que sabemos un poquito más cómo funciona nuestro cerebro y el porqué de nuestros comportamientos y acciones, hagamos un buen uso de él para servir a los demás, para dar amor, para cuidar y cuidarnos más, para sacar lo mejor de nosotros mismos. Pongamos nuestros talentos al servicio de la raza humana para enriquecerla. Entre todos tenemos mucho que aportar para hacer de nuestra tierra un hogar más cálido, como decía Michael Jackson en su “Heal the world”.

Hay una película-documental que habla muy bien de todo esto. Dentro de la comunidad científica tiene sus detractores y sus defensores, pero sin duda da que pensar y es original: “Y tú que sabes” (What the bleep do we know). Que la disfrutéis.

Y como siempre, si te ha gustado, compártelo con tus amigos. Un fuerte abrazo,

Carlos

Reduce tu nivel de estrés (II)

noviembre 3rd, 2014 | Posted by carlosfernandezgallardo in Calidad de vida - (Comentarios desactivados en Reduce tu nivel de estrés (II))

En esta segunda parte del artículo sobre el estrés vamos a ver 5 pautas, fáciles de practicar, que nos ofrece el yoga para vivir más relajadamente y con mayor calidad.

El yoga nació en la India como unos tres mil años antes de Cristo. Yoga significa unión. Unión del sí mismo individual (jiva) con la conciencia absoluta y pura (Brahman). Se sostiene sobre 5 principios fundamentales:

Respiración, relajación, meditación, ejercicio y nutrición.

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La respiración. A diario pasamos por inadvertido algo tan vital como es el respirar. Como es automática, no le prestamos atención. La respiración es la única función corporal del sistema nervioso autónomo que podemos variar a conciencia (ni los reflejos, ni el latido cardiaco, ni la digestión, ni la temperatura…Sólo la respiración la podemos controlar a voluntad en cualquier momento y lugar).  Es la única función corporal mediante la cual podemos conectar nuestro  consciente e con nuestro inconsciente.

Con las prisas del día a día, estamos acostumbramos a una respiración superficial, en donde utilizamos sólo un pequeño porcentaje de la capacidad de nuestros pulmones. Y tan solo variando nuestra forma de respirar podemos aportarnos a nosotros mismos gran paz, sosiego,  tranquilidad y lucidez.

El yoga habla de varios tipos de respiración; quizás las más conocidas sean el Anuloma Viloma y el Kapalabhati. Pero hoy vamos a ver otro tipo de respiración más común y fácil de poner en práctica. Es la respiración abdominal. Esta respiración en teoría es la más sencilla y es la que realizan los bebés recién nacidos pero poco a poco, con el tiempo y las prisas se nos va olvidando. Permite llenar casi al completo la capacidad de los pulmones, aportando una mayor oxigenación a las células del cuerpo y una mejor eliminación de las toxinas.

Puedes ponerla en práctica de pie, sentado o tumbado Inspira y expira sólo por la nariz, llevando tu atención al abdomen; para que te resulte más fácil hacerla bien, puedes poner la mano encima del ombligo hasta notar como sube y baja la tripa con cada respiración. Cuenta hasta 10 respiraciones completas; si te pierdes o te distraes en la cuenta, empieza de nuevo.

La relajación. Una buena manera para empezar a relajarnos es hacer primero 10 respiraciones abdominales. Una vez terminadas, empieza poco a poco a prestar atención a cada parte de tu cuerpo.

Primero, con los ojos abiertos fija tu mirada sin desviarla en un punto. Puede ser una forma en la pared, una vela, un cuadro, un árbol, una casa, etc. Tómate unos cinco minutos para ello.

A continuación, cierra los ojos y durante otros cinco minutos, concéntrate sólo en los sonidos que oyes; agradables o desagradables; lo que haya está bien; sin juicios, sin etiquetar los sonidos.

Para terminar, y siguiendo con los ojos cerrados, lleva tu atención a tus sensaciones corporales; la respiración, la temperatura de tu cuerpo, alguna dolencia o punto en particular de tu cuerpo, tus sentimientos, su ubicación, etc. Quédate así por otros cinco minutos más.

Si en cualquier momento de la relajación vienen pensamientos que te distraen, no pasa nada;  dite a ti mismo que más tarde atenderás ese pensamiento y date el permiso para hacerlo. Vuelve a la concentración tantas veces como lo necesites y sea necesario. No te juzgues; no te tortures. Cuando los pensamientos vean que no les prestas atención, poco a poco acabarán por dejarte en paz.

La meditación. Existen muchos tipos de meditación y practicar cada una de ellas es un arte. La meditación libre, la dirigida, la Vipassana, la Zen la meditación caminando, la Zazen, etc.

Si nunca has meditado, tal vez lo más sencillo sea empezar con una meditación libre para que empieces a tomar conciencia de lo que es. La puedes realizar en cualquier lugar y momento y comienza con una relajación tal y como he descrito anteriormente. La meditación es el ser testigo de tus pensamientos en donde dejas vagar la mente, no tratando de retenerla en nada, hasta llegar a un estado en el que descanse en un punto de foco elegido, el que sea. Como decía el maestro yogui Swami Sivananda, “la meditación es un flujo continuo de la percepción o el pensamiento, como el flujo del agua en un río”.

El ejercicio. Los ejercicios que a todos nos vienen a la cabeza cuando nos hablan de yoga se llaman asanas. Practicarlos bien es toda una disciplina. Si puedes apuntarte a clases de yoga, te lo recomiendo. Pero si no puedes, no quieres, no tienes tiempo o simplemente te gusta hacer otro tipo de deporte, procura combinar regularmente y con constancia, ejercicios que mejoren tus sistemas cardiovascular y musculoesquelético. Hablando en cristiano, ejercicios aeróbicos como correr, montar en bici, nadar… y ejercicios anaeróbicos como el futbol, el tenis, baloncesto, paddle…

La nutrición. Lo de una alimentación sana y equilibrada, gracias a Dios lo oímos ya por todas partes y cada vez estamos más concienciados de cuidar nuestro cuerpo y lo que comemos. Procura que tu alimentación sea rica en agua y que provenga de animales o materia viva. La comida mejor si es biológica, menos adulterada, con menos química y manipulación genética.

Que comer bien no sea por dieta, ni por enfermedad o por obligación, sino porque nos hace sentir bien. Es fácil comer sano y es fácil que comer sano se convierta en un hábito. Come de todo: manzanas, plátanos, naranjas, peras, melón, col, brócoli, judías, tomates, patatas, lentejas, guisantes, pan integral, huevos, arroz, mantequilla, queso, yogures, leche entera, frutos secos, miel, etc. El propio cuerpo es sabio y te pide lo que necesita en cada momento, solo tienes que escucharle. Mantén una alimentación completa con aporte total de energía: hidratos de carbono, grasas, proteínas, vitaminas y minerales.

En resumen, aplicar estos 5 principios de forma habitual – alguno lo podrás hacer al ir al trabajo, en una sala de espera, mientras esperas la comida del restaurante, paseando, otros te requerirán más dedicación – lograrás un cuerpo más firme y en forma, mejorarás tu salud y bienestar, eliminarás estrés y tensión y aumentarás tu capacidad de concentración.