Reduce tu nivel de estrés

octubre 8th, 2014 | Posted by carlosfernandezgallardo in Gestión del tiempo - (Comentarios desactivados en Reduce tu nivel de estrés)

Siguiendo con el tema de la relajación de mi último post, hoy quiero compartir con todos vosotros algunas pautas para reducir el nivel de estrés que llevamos. Dicen “los expertos” que un poco de estrés es bueno. El que nos impulsa a hacer cosas nuevas, nos aporta energía, nos estimulante, divierte y nos ayuda a hacer las cosas más rápido y mejor. A este tipo de estrés se le llama eustrés.

Pero hay que diferenciarlo de lo que coloquialmente conocemos como estrés o por llamarlo por su nombre específico: distrés. Este tipo de estrés por sobrecarga de trabajo, sobrecarga emocional, por el no parar e ir por la vida como motos, es malo y todos conocemos sus síntomas: ira, irritabilidad, ansiedad, dolores de cabeza, malestar, dificultad para respirar, insomnio y un sinfín de cosas más.

¿Con qué en concreto estás estresado ahora?

Imagino que si estás leyendo esto, espero que en estos momentos tu nivel de estrés sea al menos relativamente bajo.

No quiero ofrecerte consejos ni darte ideas sobre cosas que deberías hacer para reducir tu nivel de estrés, pues con seguridad el mero hecho de mencionarte ya la palabra “hacer” te sobrecargue mucho más. Es como los típicos “10 consejos” para una vida feliz, sana y equilibrada. Come 5 veces al día, toma tres piezas de fruta al día, 1 litro de agua, un vasito de vino en las comidas, 2 nueces al día, camina, haz ejercicio con moderación, sonríe, comparte tiempo con tus amigos, lee un buen libro… ¡A mí me resulta imposible sacar tiempo al día para hacer todo eso!

Sin embargo, tú ya sabes mejor que nadie lo que debes no hacer para reducir tu nivel de ansiedad y tu estrés. Lo qué si te voy a ofrecer son algunas ideas para que reflexiones. Todas ellas, como decía una buena amiga, tienen más bien que ver con el QUITAR, en lugar de con el PONER. A ver si te ves reflejado en alguna o varias de ellas.

1.- Creerme imprescindible. En el trabajo, en casa, en mi tiempo de ocio, en todas y cada una de las cosas en las que estoy involucrado. Pensar que sin mí las cosas no van a funcionar igual de bien y que debo estar supervisando o controlándolo todo. A mí me pasaba algo similar con las obligaciones domésticas y familiares. Pero me he dado cuenta de que no soy imprescindible y de que no debo tenerlo todo bajo control para que las cosas funcionen. Ahora las cosas siguen su curso, mejor o peor y nadie se ha muerto. Y yo estoy más relajado.

2.- Me acuesto pensando en todo lo que me queda por hacer para el día siguiente: planes, llamadas, responder e-mails, tareas pendientes, etc. ¿Y si pruebas a poner en práctica al acostarte, cuando ya estás dentro de la cama y con los ojos cerrados, el pensar en las cosas que he hecho durante el día? Ya sea mucho o poco, estés más o menos satisfecho. Para mí, la tranquilidad con la que me voy a la cama es mayor y los días que lo hago descanso mejor.

3.- No sé parar. Siempre de un lado a otro, haciendo mil cosas. Mil ruidos y distracciones por doquier: la TV, la radio, internet, e-mails, etc… Ni un minuto de silencio. Ni un minuto al día para desconectar de todo esto y hacer 3 respiraciones pero a CONCIENCIA, buscando un instante de paz en mi interior.

 4.- Ignorar a mi cuerpo. Tapar los mensajes de mi cuerpo con pastillas y ansiolíticos. Vivan los Lexatines, Diazepanes, Valiums  y demás pastillitas de moda. Es rápido y eficaz. ¿Para qué pararse un segundo, escuchar a tu cuerpo, prestarle algo de atención y hacer caso a los síntomas que te está dando desde hace tiempo? Tengo 42 años, soy padre de dos criaturas hermosísimas. He pasado por un paro de larga duración. He tenido problemas como cualquier otra persona de mi edad. No llevo una vida ni más activa ni más pasiva que cualquier otro. No soy un yogui ni nada por el estilo. Y puedo decir que no he tenido que recurrir a una pastilla para reducir mi nivel de estrés. Imagino por lo tanto que debe haber otras maneras de controlar el estrés y la ansiedad.

5.- Justo cuando escribo estas líneas, en España está comenzando la psicosis del Ébola. En cada rincón se habla sobre lo que se debería haber hecho para evitar la entrada del virus en el país. Lo que no se debería haber hecho. La búsqueda de responsables y la reclamación de su dimisión. Las personas están ya haciendo cambios en sus rutinas habituales para evitar a toda costa poder ser contagiadas, etc, etc, etc… Efectivamente sobre un tema tan delicado como este, la polémica y la histeria está garantizada. Vivir en lo que pudo ser o pudo hacerse; vivir en lo que podrá pasar. Vivir en el pasado. Vivir en el futuro.

Bueno, yo creo que cada uno tiene su día y su hora. No sabemos qué nos va a deparar el futuro, ni siquiera el futuro más inmediato. No podemos cambiar el pasado. Así pues, ¿por qué no vivir el presente? Disfruta de cada momento.

Hay una frase de la película de Kung-Fu Panda que me encanta. Ante el agobio del maestro Shifu por la posible huida de prisión de Tai Lung, el anciano maestro Oogway le dice a Shifu: “El pasado es historia, el futuro un misterio pero el hoy es un regalo, por eso se llama presente”.

Para finalizar, esta semana os quiero recomendar un libro fabuloso de Javier Carril, titulado “Desestrésate” en donde habla magistralmente de todo esto. A mi me gustó mucho. Y ya que estamos, os dejo con la película de Kung Fu Panda para que os divirtáis un rato.

Espero que te hayan resultado útiles estas reflexiones. Me encantaría que me hicieras partícipe de las tuyas. Si te ha gustado, compártelo con tus amigos o suscríbete al blog.

Un fuerte abrazo,

Carlos

Gestión del tiempo. El efecto Zeigarnik

agosto 4th, 2014 | Posted by carlosfernandezgallardo in Gestión del tiempo - (Comentarios desactivados en Gestión del tiempo. El efecto Zeigarnik)

Hacia el año 1930, una chica rusa llamada Bluma Zeigarnik preparaba su trabajo de investigación para obtener su diplomatura en sociología. Empezó a observar como un camarero recordaba con facilidad todos los pedidos que tenía pendientes, mientras que era incapaz de recordar los platos que acaba de servir.

camarero

Posteriormente repitió este estudio con varias personas a las que ponía una lista de unas 18 o 20 tareas sucesivas. La mitad de estas tareas fueron interrumpidas antes de que los individuos fueran capaces de acabarlas. Lo curioso del estudio fue que estas personas recordaban mucho mejor aquellas tareas que habían sido interrumpidas que las que habían sido completadas. Este hallazgo lleva el nombre de su creadora y se le conoce como efecto Zeigarnik.

Lo podemos ver en nuestro día a día continuamente.  ¿Por qué recordamos tan fácilmente justo la escena final de una película, una serie televisiva, una saga, un libro que se espera que continúe en la entrega siguiente? ¿Por qué por ejemplo videojuegos como el Candy Crush han alcanzado tanta popularidad? Precisamente, por la necesidad que tiene nuestro cerebro, en concreto nuestra memoria a corto plazo, de acabar con las tareas inacabadas.

Esto nos produce adicción por acabar el nivel del videojuego, expectación por ver cómo acaba el capítulo de nuestra serie y queda “enganchado” en nuestra cabeza hasta que no se resuelve.

Haz una lista de todas las tareas que tienes pendientes para hoy y verás. Hacer la compra, llamar al técnico de internet, responder ese correo pendiente, terminar de escribir esta entrada del blog, llevar la moto a revisión, hacer esa llamada a tu madre, etc…

Todas estas tareas están ahí en tu cabeza, consumiendo ciclos de “CPU” y hasta que no las realices, van a seguir ahí dando vueltas y restándote energía. Algunas las podrás realizar inmediatamente y te liberarás de su peso en tu cabeza. Otras no tendrás más remedio que postponerlas.

Pero ¿y si encontráramos un sistema en el que nuestra cabeza pudiera confiar, para depositar en él todas estas tareas que tenemos dando vueltas? Entonces nos quitaríamos de este consumo innecesario de ciclos de “CPU”, reduciríamos nuestro nivel de estrés y podríamos dejar nuestra cerebro y nuestra memoria más liberados para trabajar, por ejemplo, en otros temas más importantes.

Toma lápiz y papel, o tu agenda del móvil. Simplemente, apunta todas estas cosas que tienes ahora en la cabeza, estos, “Tengo que”. Nada más. No te líes por ahora a ponerles fecha de resolución, ni prioridades, ni nada similar. Eso lo podemos hacer más tarde. De momento sólo sácalos de tu cabeza, escríbelos y déjalos depositados en esa hoja de papel. ¡Ahí quedan!

Gestión del tiempo. Lo importante, lo urgente.

julio 21st, 2014 | Posted by carlosfernandezgallardo in Gestión del tiempo - (Comentarios desactivados en Gestión del tiempo. Lo importante, lo urgente.)

Seguro que más de una vez has pensado que 24 horas al día no son suficientes para hacer todo lo que tienes que hacer. Si no eres capaz de gestionar 24 horas imagínate lo que sería gestionar más.

El tiempo es nuestro mejor recurso y es un recurso limitado. ¿Por qué cambias tu tiempo? ¿cambias tu tiempo por trabajo dentro y/o fuera de casa?, ¿por ocio?, ¿por amigos?, ¿por familia?, ¿por el móvil?, por…

Hace unos años escuché una frase que me encanta de mi profesor de PNL:

“Somos seres humanos, no haceres humanos”

Siempre tan ajetreados por el hacer, que se nos olvida SER. Y yo el primero. Empiezo el día ya levantándome con el tiempo justo; luego corriendo al trabajo para no llegar tarde. En el trabajo no paro de atender peticiones y correos electrónicos. Luego a casa a seguir trabajando: los niños, los baños, las cenas, recaditos y gestiones varias, escribir el blog, etc. Al final acabo casi todos los días a las tantas, agotado y sin haber parado. Más o menos esa es mi rutina diaria. Y así van pasando los días, las semanas y hasta los meses. Y cuando te das cuenta ya has cumplido un año más. ¡Uf!

Menos mal que de vez en cuando mi mujer y yo sacamos unos ratitos para nosotros solos para compartir un café y charlar sobre nuestras inquietudes, planes, anhelos o lo que sea;  o simplemente para ver una peli juntos. Es muy necesario.

Y también de vez en cuando hasta me organizo para sacar un ratito para mí, para salir a correr o a montar en bici. Ah, ¡benditos momentos de soledad! Es en esos ratos en donde me gusta pensar. Me evado de las preocupaciones del día, se van las tensiones y los malos rollos. Me gusta hacer planes.

El simple hecho de escribir este artículo, me está ayudando a tomar conciencia de lo rápido que vivo mi vida, así que voy a intentar poner un poco de sosiego entre tanto bullicio.

¿Recordáis el conocido cuadrante de lo urgente y lo importante? Es más o menos así:

importante_urgente

Por ejemplo, en el primer cuadrante –urgente y ni importante – ahora mismo tendría tareas como renovar la licencia antivirus en el ordenador que ya ha expirado.

En el segundo cuadrante tengo pendiente firmar mañana los documentos de la asociación para llevar al notario el lunes sin falta.

En el tercer cuadrante por ejemplo, ir al ayuntamiento a domiciliar el pago del impuesto de circulación.

Y por último en el cuarto cuadrante construir el coche teledirigido a mi hijo y revisar mi proyecto de plan de vida laboral.

¿Te sientes identificado con alguno de ellos? ¿En cuál se te va la mayor parte del tiempo? Nos pasamos gran parte de nuestras vidas en el primer y segundo cuadrante, despachando tareas sin fin; unas salen pero van entrando otras nuevas y así pasan los días.  Vamos posponiendo aquello que no es urgente pero si importante.

Hasta que, Dios no lo quiera, si algún día ocurriera alguna desgracia, lo más probable es que te acordaras precisamente de aquello importante pero no urgente que dejaste sin hacer y que ya no tiene remedio. Aquel beso a tu madre que no diste, aquella reconciliación que nunca llego a suceder, aquel regalo que podías haber hecho, aquel proyecto precioso que se quedó en el aire, aquella montaña por subir…

Es como para darle una buena pensada, ¿no crees?

Me encanta esta película titulada “Una cuestión de tiempo”. Espero que os guste.

Un abrazo,

Carlos