El mapa no es el territorio

diciembre 15th, 2014 | Posted by carlosfernandezgallardo in aprendizaje | Coaching

Esta sentencia es quizás la más conocida de las presuposiciones que hace la PNL y una de mis favoritas. ¿Qué significa eso de que “el mapa no es el territorio”?

Todos sabemos para lo que valen los mapas. Unos sabemos utilizarlos mejor que otros. Hay muchos tipos de mapas. De tu pueblo, de tu ciudad, de España, de carreteras, de caminos y senderos o de la planta de un edificio. Cada mapa es útil sólo en la medida en que nos sirve de ayuda para movernos por una zona determinada. Si quieres localizar dónde está la oficina de turismo de Talavera de la Reina, necesitarás un mapa con detalle de esta ciudad. No te valdrá un mapa de carreteras de España. Sin embargo si quieres ir de Las Rozas de Madrid a La Almunia de doña Godina, necesitarás un mapa de carreteras y no te valdrá uno de ciudad. Lo mismo si te mueves por el monte. Necesitarás un mapa con una escala y detalles muy precisos que te indiquen por donde discurre el camino, dónde hay un cruce, una fuente o cómo es la pendiente del terreno.

Todos son buenos. Cada uno vale dentro de su contexto. Sin embargo todos son representaciones, con más o menos detalle, del territorio, pero no son el territorio en sí.

Lo mismo sucede con las cosas de la vida, con los hechos, las experiencias. Un mismo acontecimiento no representa lo mismo ni lo vive igual tú que yo. Cada uno lleva su propio mapa personal para moverse por la vida e interpretar los acontecimientos. Según el tipo y detalle de mi mapa, frente a una misma experiencia, yo interpretaré unas cosas y tú otras. Uno verá más detalles y otro menos. Así de sencillo.

Y yo me pregunto, ¿Cómo saber que mapa tengo? ¿Y cómo se ha ido formando mi mapa del mundo? Estaría bien saberlo, para así comprender mejor a los demás y entenderme mejor a mí mismo. Antes de continuar, os invito un segundo a ver el siguiente vídeo:

¿Qué te parece? Vamos por partes.

Primero, todo lo que sucede a nuestro alrededor, lo percibimos gracias a nuestros 5 sentidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto) y nuestros 5 sentidos son limitados. Por ejemplo, la vista. Sólo podemos ver una determinada gama de colores. Colores con una longitud de onda mayor que el rojo (los infrarrojos) no los podemos ver. Igual sucede con longitudes de onda menores que el violeta (el ultravioleta), que tampoco es visible por el ojo humano.

Otro ejemplo, el oído. Nuestros oídos sólo captan frecuencias de sonido entre los 20 Hz y los 20 Khz. Por debajo o por encima de estas frecuencias están los infrasonidos o los ultrasonidos. Y en la naturaleza, tenemos infinidad de colores, de sonidos y de otras muchas cualidades que nuestros limitados sentidos no son capaces de captar. Estas limitaciones son prácticamente comunes a todos los seres humanos.

Segundo, una vez que nuestros 5 sentidos han filtrado la información recibida del exterior, el cerebro sólo selecciona una parte muy pequeña de toda esta información. Esto es una cuestión de supervivencia. Nuestra cabeza no podría procesar toda la información que está recibiendo a cada instante y por eso selecciona sólo en lo que está enfocada. Es lo que hacemos cuando ponemos la atención en algo. Lo mismo que ha pasado en el video que acabas de ver. Tu cerebro estaba pendiente de una cosa y ha omitido completamente otra que estaba sucediendo justo enfrente de él.

¡¡Un momento!!

Por favor, lleva tu atención un segundín al dedo gordo de tu pie izquierdo. ¿Qué temperatura tiene? ¿En qué posición está? ¿Lo acabas de mover, verdad? Vale. Otro ejemplo de que la información está allí, pero sólo seleccionamos en cada momento la que nos interesa.

Tercero, una vez que hemos visto cómo filtramos y seleccionamos sólo una pequeña parte de la experiencia que está sucediendo a nuestro alrededor, antes de que esta experiencia llegue a formarse en mi cabeza y me conciba una idea sobre ella, aún tiene que pasar por algún otro filtro más.

Todos, de manera inconsciente y sin excepción cuando hablamos o interpretamos, hacemos generalizaciones (ejemplos: “a este paso nunca encontraré trabajo”, “siempre me está criticando”, “todo el mundo hace lo mismo”). Todos omitimos detalles de la información o de la experiencia vivida sin darnos cuenta (ejemplo: “ella es mejor que yo”, “me han arruinado la vida”). Y todos de un modo u otro distorsionamos la información o un hecho y sacamos conclusiones (ejemplo: “como no me llamas es porque ya no te intereso”).

Todas estas generalizaciones, omisiones o distorsiones que en PNL se conocen como metamodelo del lenguaje, son totalmente normales y habituales y permiten expresarnos y hacernos una imagen de la experiencia rápida y sencillamente, sin demasiados análisis ni cuestiones profundas, que de hacerlas continuamente, nos dejarían exhaustos.

Para finalizar, a la experiencia o al hecho vivido le aplicamos, según personalidad, nuestros propios criterios adquiridos en otras experiencias previas particulares. La filtramos según valores y creencias que me inculcaron mis padres y educadores en la infancia. Y la contrastamos también con lo que hemos aprendido del entorno y sociedad en la que hemos crecido.

Y todo esto es superrápido. Resumo.

De un mismo hecho, ante una misma situación o experiencia todos reaccionamos de una manera diferente. Cada uno aplica sus propios filtros o criterios. De lo que realmente está sucediendo frente a nosotros, a la imagen instantánea que nos hacemos en nuestra cabeza de lo que sucede, hay todo un trecho.

Ahora que sabemos cómo lo hacemos, podemos decir que cada uno va recorriendo la vida con su propio mapa de visión del mundo, haciéndolo lo mejor que sabe y puede.

Así pues, ten paciencia y comprensión con los demás. Sé tolerante. Argumenta en todo caso, pero no juzges. No trates de imponer tu visión de la vida, tu mapa. Pues tu mapa, es sólo eso: un mapa.

Si te ha gustado, dale a compartir. Gracias y un abrazo,

Carlos

You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 Both comments and pings are currently closed.