Una palabra “mágica” para construir tus sueños

Cuando mi hija tenía 7 años, un día por la mañana temprano, de camino al cole, me preguntó: ”papá, ¿cuál es tu sueño?”

Entre lo dormido que yo estaba y lo sorprendente de la pregunta, no supe qué contestar. “¿Cómo?”, le dije.

Sí, ya sabes, como Corin, la Barbie que soñaba con ser mosquetera”, me contestó.

Qué bonita la sinceridad y visión de los niños pequeños. Esto me dejo pensativo y reflexionando. ¿Cuáles son nuestros sueños? ¿Para qué nos levantamos cada mañana? ¿Qué queremos dejar en este mundo cuando ya no estemos en él?

Hoy te quería contar un pequeño truco para ir construyendo esos sueños o deseos.  No tienen por qué ser grandes sueños, simplemente son tus sueños; esos son los mejores..

La gran diferencia entre la teoría y la práctica, el truco, es la palabra GROW. Grow es un verbo inglés que significa crecer. Así que vamos a empezar a crecer en el camino por la consecución de nuestras metas. Utilizamos GROW como las siglas de:

– Goal

Reality

Options

Will

GOAL. Es nuestro objetivo, nuestra meta. Es lo primero que tenemos que tener claro. ¿Qué quiero conseguir?

Conseguir un trabajo antes de fin de año, mejorar mi nivel de inglés, lucir tipín este verano, ser más cariñoso, comunicarme mejor con mi hija pequeña …

Cuando tengas claro lo que quieres conseguir, escríbelo, ya que escribir nos ayuda a tomar conciencia y a tener más presente nuestra meta. Cuantos más detalles mejor, pero siendo claro y conciso. Sin enrollarse.

En mi caso, por ejemplo, mi objetivo es escribir un artículo por semana en este blog.

REALITY. Explora tu realidad, tu situación actual. ¿Dónde estoy y qué me está pasando?

Si quieres alcanzar la meta, primero tienes que saber dónde está la salida de la que partes, para así trazar y seguir el camino más recto posible. Por ejemplo, para explorar esta situación actual podemos preguntarnos qué hemos hecho hasta ahora – si es que hemos hecho algo – para conseguir nuestro objetivo y cuáles has sido los resultados. De lo que he probado, ¿qué ha funcionado? ¿qué no? ¿cuáles han sido los motivos por los que sí o por los que no?

Podemos pensar en qué cosas, personas, recursos necesitamos para movernos de esta situación actual en donde ahora nos encontramos, hasta esa situación deseada. Seguro que ya contamos con muchos de estos recursos; tal vez otros los tengamos que incorporar a nuestra mochila y seguro que muchos otros tendremos que dejarlos a un lado para que no frenen nuestro avance.

En mi caso, mi situación actual es que ya tengo construida la estructura del blog y cuento con un borrador de ideas. Tengo material para escribir (libros, vídeos, etc) y muchas ganas de hacerlo. Necesito como mínimo un par de tardes libres a la semana para escribir y revisar cada artículo.

OPTIONS. Una vez aclarado lo que queremos y en qué punto nos encontramos, vamos a crear diferentes opciones o alternativas que están en nuestra mano hacer. Si nos sirve de ayuda podemos aportar ideas en plan Brain Storming, en donde lo que prima es la cantidad de opciones aportadas más que la viabilidad de ellas. ¡Imaginación al poder!

Dicen que si no tienes ninguna opción estás muerto, si tienes una estas obligado, si tienes dos estás en un dilema y si tienes tres opciones es el comienzo de una verdadera elección.

De todas las alternativas generadas, ¿cuál ves más viable? ¿por dónde vas a empezar? ¿y luego? ¿y después?

Siguiendo con mi ejemplo, para sacar esos ratos libres a la semana, podría salir de mi otro curro dos horas antes o dejar a los niños “abandonados” sin hacerles caso o compaginarme con mi mujer para sacar una tarde libre a la semana o buscar ratos por la noche una vez terminadas las obligaciones familiares y domésticas o levantarme antes por las mañanas …

WILL. Es la voluntad, el compromiso. La fuerza de voluntad para ponerme manos a la obra y hacer lo que me he comprometido en el paso de generación de opciones. Los coaches decimos que sin acción no hay coaching y esta es la gran diferencia frente a otras disciplinas. Así pues, ¡acción!

Volviendo a mi caso, de todas las opciones generadas y conociendo la logística de mi casa y mi situación personal, creo que la más viable en mi caso es sacar la tarde de los lunes, de 18:30 a 20:00 y la noche de los miércoles de 10:30 a 00:00 para ponerme con el portátil a escribir mi blog.

Así pues, empecemos por ahí. Una vez estemos metidos en faena, podemos ver si es necesario ajustar el plan elegido con el fin de asegurarnos su cumplimiento. Tal vez, especialmente la noche de los miércoles esté muy cansado y prefiera cambiarlo por los jueves más temprano. Prueba y error.

Tenemos que ser exigentes con nosotros mismos para cumplir con el compromiso que nosotros mismos nos hemos puesto y así no defraudarnos, pero a la vez tenemos que ser lo suficientemente flexibles para aceptar cambios y asumir circunstancias internas o externas que pudieran alterar nuestro plan.  También es posible que a medida que vamos avanzando por el camino que hablábamos antes, veamos nuevas cosas que antes no veíamos o tomemos conciencia de nuevas alternativas o puertas que se nos abren. Como digo, vamos a ser flexibles para adaptarnos al cambio y seguir avanzando con rigor hacia nuestra meta.

Siempre pongo el mismo ejemplo. Desde donde estás ahora mismo, tal vez veas a gente paseando por la calle a través de una ventana; si te levantas y avanzas hacia a la ventana, lo que ves será seguro diferente a lo que veías cuando estabas sentado. No tiene por qué ser mejor ni peor, ni ver más o ver menos, simplemente diferente. El movimiento te lleva a una nueva perspectiva. ¡Aprovéchala!

Por último, respóndete a  estas 3 preguntas clave:

¿QUÉ VAS A HACER?

¿CÓMO LO VAS A HACER?

¿CUÁNDO LO VAS A HACER?

Resumiendo: fíjate un objetivo lo más concreto posible, mira a ver que necesitas para conseguirlo, que tienes ya o que te hace falta tener/soltar, genera alternativas o modos de conseguirlo, elige la que mejor te vaya y a trabajar.

“El éxito es un camino de continuos fracasos”

Te dejo este vídeo en el que se explica muy bien esto del Coaching. Se titula «¿Te atreves a soñar?»

Espero que te haya servido. Si te ha gustado y quieres, compártelo con tus amigos.

Un abrazo fuerte,

Carlos

Y tú, ¿quién eres?

Seguro que en más de una ocasión has tenido que presentarte. Imagino que en función del contexto habrás dicho unas cosas u otras pero seguro que habrá sido algo similar a esto:

Soy “mi nombre, mi titulación académica y/o mi ocupación actual”. Soy Carlos, Juan, Susana, Elena, soy ingeniero, fontanero, maquetadora, trabajo en la empresa…al cargo de…

Habitualmente solemos describirnos así, de esta manera tan pobre. Pero realmente, ¿quién eres tú? Párate un momento a reflexionar. ¿Cuántas frases se te ocurren que empiecen por “SOY”?

SOY…hijo/a

SOY…hermano/a

SOY…esposo/a

SOY…hombre/mujer

SOY…padre/madre

SOY…alto, bajo, gordo, delgado, moreno, rubio

SOY…deportista, inteligente, perezoso, apasionado, trabajador, tímido, meticuloso…

SOY…¡UN SER HUMANO!

Eres todas y cada una de esas cosas, pero no individualmente, sino en todo su conjunto. Somos tantas cosas y tenemos tantas capacidades dentro de nosotros que muchas veces lo olvidamos y nos infravaloramos.

Eres una persona completa, única y especial; que llora, que ríe, que sufre, que se apasiona, que AMA. Con un poco de suerte hasta tienes un techo donde dormir, comida que llevarte a la boca y dos manos para ayudar a los demás (y lo mismo en los tiempos que corren, ¡hasta un trabajo!).

Como una buena amiga me decía,  da gracias cada día al levantarte por todo aquello que eres, que tienes y que puedes hacer.

¡Eres muchísimo, muchísimo más que una titulación o una ocupación! Corremos el riesgo de que si identificamos nuestra IDENTIDAD con nuestro trabajo y por un revés de la vida, no podemos seguir desempeñando esa ocupación, nos sentiremos perdidos y desorientados sin saber el motivo.

Te invito a que tomes papel y lápiz y empieces a escribir todas las frases que se te ocurran que empiecen con la palabra SOY. Tan sólo te va a llevar cinco minutos y los resultados seguro que te van a sorprender o si no, por lo menos, te puede servir para tomar conciencia del ser humano que eres y del inmenso potencial que llevas dentro. Saber quiénes somos, es el primer paso para llegar a ser quien queremos ser.

Así pues, ¿quién soy yo?

Os dejo un fragmento de la película «El curioso caso de Benjamin Buttom» muy sugerente.

Si te ha gustado, quisiera que lo compartieras con tus amigos.

Un fuerte abrazo,

Carlos

¡Quién dijo miedo!

Tal vez te encuentres en ese momento en tu vida en el que no te gusta lo que hay, lo que haces, pero tampoco sabes muy bien cómo cambiarlo; es más, el mero hecho de pensar en ello te esté generando ansiedad. Si este no es tu caso, no hace falta que sigas leyendo el artículo.

Decía Mandela que “cuando no tomamos decisiones en nuestra vida, es la propia vida la que suele imponer decisiones a aquellos que vacilan”.

A mí me pasó que tras 8 años de cómodo trabajo en la misma empresa, de un día para otro, plof! me vi en la calle, desorientado y enfrentado a una situación desconocida en la que no sabía qué hacer ni cómo actuar.

Hemos oído mil veces aquello de salir de tu zona de confort y afrontar nuevos retos. ¡Qué fácil decirlo!

La buena noticia que te traigo es que realmente es fácil y vamos a aprender a hacerlo. En poco tiempo hasta disfrutaremos haciéndolo. Particularmente, jamás he aprendido tantas cosas nuevas, he conocido a gente de lo más variopinta, me he sentido más vivo y he estado más creativo como desde el día en que me quedé sin “mi trabajo fijo”. Es una oportunidad que la vida nos presenta para sacar nuestro mejor yo.

¡Vamos allá! Salir de nuestro círculo conocido, de lo que hacemos siempre y ya sabemos hacer bien, de nuestra rutina, de nuestros compañeros, en definitiva, de lo que nos hace sentir cómodos no es siempre agradable y nos produce miedo. Miedo y ansiedad ante la incertidumbre y lo desconocido. Y desde luego no vamos a salir a no ser que tengamos un buen motivo para hacerlo.

Fuera de este círculo desconocemos cómo movernos, qué nos pasará y nos vemos obligados a aprender nuevas cosas, a cambiar nuestros hábitos y conductas. Fuera de este círculo está lo que se conoce como zona de aprendizaje.

¿Cómo hacer para pasar de la zona de confort a la zona de aprendizaje? Como todo en la vida, con determinación y esfuerzo.

Empieza con un objetivo, con algo que quieres cambiar y mejorar en tu vida, que te motive, que te apasione, ya sea a nivel de salud, a nivel personal, profesional, de relaciones con los demás, etc… Ese algo es el motor que nos mueve a dejar a un lado nuestro papel de víctima, a dejar a un lado el echar la culpa a los demás, a quejarnos por nuestra mala suerte, para empezar a tomar las riendas de nuestra vida, asumir nuestro protagonismo y empezar a construir nuestro sueño. Tu objetivo será la motivación necesaria para el cambio que deseas.

Una vez que tenemos bien identificado nuestro objetivo, vamos a empezar por dar un primer paso pequeñito hacía él; sólo uno (como la comida de la abuela, poco a poco y a fuego lento).

Si pretendemos abarcar mucho e ir muy deprisa, corremos el riesgo de saltar de la zona de confort a otra zona mucho, mucho más alejada, llamada la zona de pánico, en donde nos pueden entrar los siete males, nos vamos a paralizar ante tanta incertidumbre y tantas cosas por hacer y al final nos va a entrar el miedo.

Así pues, vamos a pensar en una cosa, y sólo una, que esté en nuestra mano y que podamos hacer ya para salir de la zona de confort y acercarnos un poquito a nuestro objetivo.

Curiosamente, cuantas más veces repitamos ese pasito o cuantos más pasitos demos, más fácil nos vamos a ir metiendo en la zona de aprendizaje y sin darnos cuenta llegará el momento en que nuestra zona de confort se habrá expandido y sabremos movernos sin problemas en lo que antes veíamos casi imposible. Sólo es cuestión de práctica. ¡Pruébalo! Es gratis y de verdad, funciona.

No hay trucos ni recetas milagrosas, descúbrelo por ti mismo. ¡Adelante!

¿QUÉ QUIERES CONSEGUIR?
¿QUÉ PEQUEÑO PASO VAS A DAR HOY PARA ESTAR MÁS CERCA DE TU META?

Os dejo un conocido vídeo para ir abriendo boca.

Seguimos en contacto. ¡Estoy deseando que me cuentes tus proyectos!

Un abrazo,
Carlos