Los vampiros de energía

mayo 17th, 2015 | Posted by carlosfernandezgallardo in Coaching - (Comentarios desactivados en Los vampiros de energía)

Los vampiros de energía no es una invención mía; es algo que ya describen algunos autores como el conocido Javier Carril, gran maestro y profesional del Coaching, en su libro “Desestrésate“. Hoy quiero compartir con vosotros sus reflexiones al respecto.

Los vampiros de energía son aquellas situaciones, elementos, personas o tareas que sin darnos cuenta nos producen incomodidad y acaban minando nuestra autoestima. Son pequeñas molestias que desgastan nuestra energía vital y nos provocan malestar y estrés en pequeñas (o no tan pequeñas) dosis. Aislados no tienen mucha importancia, porque son pequeñas cosas, pero todos juntos nos debilitan mental y emocionalmente y nos impiden sentirnos mejor con nosotros mismos.

Vampiros-de-energía

Si eres capaz de ir eliminándolos uno a uno, será como quitarte una pesada mochila de encima, que te aportará más claridad y sensación de control sobre tu vida, potenciando tu seguridad y autoestima.

Estos son algunos ejemplos que te pueden ayudar a identificar tus vampiros de energía; ¿con cuales te sientes más identificado?

En las relaciones:

– Hay personas en mi vida que continuamente se están quejando

– Tengo un conflicto sin resolver con un miembro de mi familia

– Hay alguien a quien necesito perdonar

– Necesito terminar una relación

– Me comprometo a cosas que luego no cumplo

– Le doy muchas vueltas a acontecimientos del pasado

– No soy puntual a mis citas

– Hay personas que continuamente critican lo que hago o digo

 

En el entorno físico:

– Mi coche necesita una limpieza o reparación

– Me gustaría vivir en otro barrio o ciudad

– Tengo aparatos que necesitan reparación

– Las paredes de mi casa necesitan una pintura urgente

– Mi guardarropa necesita un cambio

– Pierdo mucho tiempo en los atascos

– Echo de menos más belleza dentro de mi entorno

– Mi casa está desorganizada

 

En cuerpo y mente:

– Como alimentos que no son buenos para mí

– Algo de mi aspecto físico me molesta

– Hay libros que me gustaría leer pero nunca encuentro tiempo

– Tomo demasiado cafe, chocolate o dulces…

– He intentado muchas veces aprender inglés pero nunca lo consigo

 

En el trabajo:

– Mi mesa de trabajo está desordenada

– Tengo demasiados carpetas y papeles inútiles

– Carezco del equipamiento de oficina adecuado

– No tengo trabajo o no me gusta el que tengo

– Mi ordenador se bloquea a menudo

– Las condiciones de mi puesto de trabajo son incómodas: frio, demasiada luz, ruido…

– La silla de mi trabajo es incómoda

 

En el dinero y las gestiones:

– Tengo temas con hacienda sin resolver

– Pago mis cuentas tarde

– Tengo que hacer gestiones que me llevan mucho tiempo

– Pierdo mucho tiempo en colas (supermercado, bancos…)

– Tengo deudas pendientes

– Mi hipoteca es demasiado alta

 

Listado de “Debería“:

– Debería hacer más ejercicio

– Debería llamar más a mis padres

– Debería estar más con mis hijos

– Debería comer menos dulces, salados…

– Debería escribir esa carta…

 

No te acostumbres a vivir con ellos; no los subestimes. Acaba con ellos. Son como aliens, se reproducen y siempre aparecen más. No ceses en tu lucha por combatirlos día a día.

¿Cómo acabar con ellos?

¡¡ ACTUA !!

1.- Haz una lista con todos tus vampiros. Tomar conciencia de ellos es el primer GRAN paso. Llévala contigo o tenla a mano para ir tachando los que vayas eliminado.

2.- Traza un plan de acción sobre lo que vas a hacer para eliminar uno de ellos, el que más rabia te dé o el que más te urja… Sin excusas.

3.- Fíjate una fecha concreta; piensa que vas a eliminar uno de ellos en el próximo mes, o en los próximos 10 días o en las próximas horas… Pasito a pasito o pasazo a pasazo, como prefieras y te sientas más cómodo.

Puedes hacerte la lista en forma de tabla, como por ejemplo:

tablaYa tienes trabajo por si estabas aburrido. ¡A por ellos y que la fuerza te acompañe!

Como siempre, si te ha gustado, compártelo con tus amigos. Un abrazo,

Carlos

Recuperando la paz interior

abril 24th, 2015 | Posted by carlosfernandezgallardo in Calidad de vida - (Comentarios desactivados en Recuperando la paz interior)

¿Otro día más de estrés y de no parar? En nuestra vida cotidiana y agitada hay infinidad de cosas que nos quitan la paz. Excesivas preocupaciones, sobrecarga laboral, querer hacer muchas cosas, querer estar en todos los sitios. Todo esto hace que sintamos que nos faltan horas al día. La absorción a la que nos vemos sometidos por la tecnología o los cambios continuos y tan repentinos de nuestra sociedad por los que nos sentimos arrastrados a velocidad vertiginosa nos ponen a diario en situaciones límite con alto nivel de estrés.

Pero en medio de todo este caos, es posible encontrar un rincón en tu interior en donde refugiarse, coger energías y hallar esa paz natural que parece querer esfumarse. No hay necesidad de huir a ningún lado.

¿Sabes ya que te da a ti esa paz? Y lo más importante, ¿sabrías como encontrarla?

De forma temporal, encontramos paz en unas buenas vacaciones, evadiéndonos a un lugar de descanso o en actividades lúdicas los fines de semana o quizás en practicar algún deporte con regularidad. Pero esta paz es efímera y se esfuma pronto. Entonces, ¿dónde encontrar una paz más duradera que un fin de semana o unas horas de deporte? Tal vez sea el pensar a diario en tus seres queridos y sentirte agradecido por cuanto te rodea; tal vez sea empezar cada día con unos breves ejercicios de relajación y respiración, o porqué no, con un rato de oración. Sea lo que fuere lo que encuentres que te da paz, creo que en definitiva se resume en trascenderse de las cosas mundanas y dejar que tu espíritu, alma o como lo quieras llamar se encuentre con su Esencia.

En fin, cada uno debe descubrir su método. No es fácil pero ahí está el reto. El reto de todos y cada uno de nuestros días para encontrar la fuente de esa paz duradera. Dejar a un lado las preocupaciones o cosas desagradables del día anterior y comenzar una nueva mañana como una nueva oportunidad en la que el futuro está por escribir y nosotros somos los autores del momento presente.

No tengas miedo ante la incertidumbre del futuro; no te preocupes por las cosas que pueden llegar a pasar y que la mayoría de las veces nunca pasan. Siéntete agradecido por cómo eres, por lo que haces, por las cosas que tienes (en ese orden) y por encima de todo, por todo el amor que te rodea. Mi padre me decía cuando yo era pequeño que preocuparse significaba “ocuparse antes de tiempo”. Ocupémonos pues de lo que tenemos entre manos que ya es bastante y dejemos al porvenir y a la providencia que nos sorprendan. Hay una frase del nuevo testamento que seguro que alguna vez la habéis oído y que a mi me reconforta leerla y pensar en ello:

“No os preocupéis por el día de mañana, pues el mañana se preocupará de sí mismo. Basta con las preocupaciones de cada día”

Bien, ya para terminar, por favor, no te olvides del humor. Fundamental. Esa chispa vital que es capaz de dar la vuelta a la tortilla a cualquier situación. Te dejo con este divertido vídeo:

Un abrazo,

Carlos

Mi pensamiento condiciona mis resultados

enero 26th, 2015 | Posted by carlosfernandezgallardo in Inteligencia emocional - (Comentarios desactivados en Mi pensamiento condiciona mis resultados)

Es lunes. Llego a la oficina. Doy los buenos días y pregunto: ¿qué tal?

¡Pues de lunes!

¿Y eso que significa?, pregunto yo. ¿Es bueno o malo? Entonces los compañeros me lanzan una mirada que mejor me callo y no digo más.

Lo mismo es aplicable a los san viernes, pero con un sentimiento muy distinto claro.

A mí también me pasa de vez en cuando algo parecido. A todos nos pasa. A lo mejor estoy en la ducha y me encuentro dándole vueltas una y otra vez a un mismo pensamiento negativo… Algo que me ha pasado, alguna conversación desagradable, alguna preocupación, en resumen algo que me está quitando la paz y causando desasosiego. Y cuantas más vueltas doy a este pensamiento “disco rayado” más grande es la pelota, el drama y mi malestar.

En esos casos lo que intento es parar ese disco rayado en mi cabeza y que no siga dando más vueltas. Para mí es como desconectar parcialmente el sensor del pensamiento. El pensamiento sigue ahí, pero no le doy mucha importancia ni credibilidad. No le dejo que se haga más grande. Abandonar ese dialogo interno que no conduce a ninguna parte es liberador.

Los estudiosos dicen que tanto para bien como para mal, los pensamientos generan sentimientos acordes. Los sentimientos condicionan nuestro comportamiento y nuestro comportamiento determina nuestros resultados.

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Por ejemplo, si tengo una reunión de trabajo o de negocios y pienso en las cosas que puedo tener en contra, en que mi interlocutor puede estar demasiado ocupado como para interesarse por lo que le estoy contando o en que realmente no va salir nada de provecho de esa reunión, lo más probable es que me sienta con el ánimo alicaído o preocupado y ya mi predisposición no sea la más adecuada. En la reunión mi interlocutor percibirá en mí un comportamiento derrotista o poco creíble, yo no daré lo mejor de mí mismo y con toda seguridad el resultado de la misma será poco fructífero. Es la teoría de la profecía autocumplida; el famoso “¡no, si ya lo sabía yo!”.

Sin embargo, lo bueno de este flujo de pensamiento-sentimiento-comportamiento-resultado es que es reversible

Es decir, si queremos cambiar resultados, primero tenernos que saber, ver, oir, imaginar o expresar lo que queremos conseguir. A continuación, teniendo el resultado muy claro, vamos a marcha atrás en ese flujo para averiguar qué comportamiento sería el más adecuado y deseable para conseguirlo. Una vez identificado el comportamiento deseable, buscamos el sentimiento que más podría favorecer ese comportamiento. Y por último, qué pensamiento es el más apropiado para generar ese tipo de sentimientos.

Por aclararlo un poco, vamos a extrapolarlo al ejemplo anterior. Si deseo que la reunión sea un éxito y que de ahí pueda conseguir un nuevo cliente, un contacto o un futuro proyecto, mi comportamiento por ejemplo deberá ser de escucha activa, atento, presente en el momento y de sincero interés buscando sinergias mutuas. Un sentimiento que favorece esta actitud podría ser una mezcla entre serenidad, determinación, empatía o cooperación. Y los pensamientos más favorables para motivar este tipo de sentimientos podrían ser de seguridad, de valía que podemos hacer aflorar recordando situaciones del pasado dentro o fuera de ese entorno en el que demostré una actitud similar.

Por ejemplo, si tomo un caso del pasado que en apariencia parece ser que no tiene ninguna relación con mi objetivo buscado, como es acabar una maratón, en mi caso tendría lo siguiente:

Hace un año me fui a Grecia a correr la maratón original que discurre entre la ciudad de Marathón y Atenas. Puedo recordar mis pensamientos cuando pasada alrededor del kilómetro 28 e iba ya muy cansado. Pensé que el esfuerzo de horas de entrenamiento estaba allí y que valía la pena seguir luchando. Me imaginé cruzando la meta saboreando el éxito. Esa forma de pensar me hizo sentir que a pesar del dolor de mis gemelos, estaba por encima el sentimiento de orgullo y satisfacción que tendría al pasar por debajo de la línea de meta. Este sentimiento me llevó a seguir corriendo pese al dolor. Y este comportamiento tanto mental como físico fue el responsable en gran parte de que pudiera acabar la carrera sin morir en el intento.

Tú también puedes pensar en situaciones personales similares. A diario se nos presentan constantemente hasta en las circunstancias más triviales. En tu mano está dejarte absorber por pensamientos nocivos y derrotistas que no aportan nada o cambiarlos por otros que sean más constructivos y que te aporten la energía que necesitas para lograr tus objetivos.

No puedes cambiar el rumbo de los acontecimientos ni forzarlos para lograr siempre tus propósitos, pero lo que sí puedes hacer es trabajar tu predisposición interior para triunfar. Ese triunfo que está por encima del resultado final. Ese triunfo que te dice interiormente que has sudado la camiseta, que lo has dado todo en el campo de juego; ese triunfo que te hace sentir satisfecho porque has hecho todo lo que estaba a tu alcance. ¡A por todas!

Un abrazo,

Carlos