¿Has descansado en vacaciones?

Ya para casi todos las vacaciones se han acabado; el nuevo curso escolar está a las puertas y el tiempo nos dice que el verano va dejando paso al otoño. ¿Qué tal han ido estas vacaciones?

Tal vez hayas decidido escapar a algún lugar remoto, cambiar de aires, relajarte o por el contrario irte a un voluntariado…pero, en cualquier caso ¿has conseguido descansar de verdad?

Lo primero de todo para descansar bien, es saber qué o quién es lo que nos cansa. Tal vez te cansa tu trabajo, tu jefe, la suegra o la cantidad de actividades en las que está implicado durante todo el año. Tal vez estás cansado de no hacer nada o cansado de estar cansado.

Se me ocurre que hay tres formas de descansar, una para cada tipo de cansancio. Puedes descansar físicamente, si estás cansado del trabajo físico, de tanta actividad, de correr maratones o de dormir poco. Este cansancio es el más fácil de recuperar. Basta con un poco de sueño reparador, una buena alimentación y listo.

Hay otro cansancio del que es un poco más difícil recuperarse; el cansancio mental. Tal vez tu día a día sea de mucho pensar, gestionar y coordinar, donde el estrés está a la orden del día. Mil problemas, mil frentes abiertos. En definitiva, mil cosas que demandan tu atención en las que hay que pensar. Para descansar de este tipo de cansancio no es suficiente una escapada de unos días. Es necesario hacer realmente un esfuerzo por desconectar la cabeza de todas esas preocupaciones y saber cortar con ellas. El cambio de aires físico por supuesto que favorece y ayuda al cambio de aires mental, pero también tenemos que saber delegar, dejar de sentirnos imprescindibles y que somos el centro de nuestro universo. Saber decir que no a tiempo puede ser también de gran ayuda.

Por último se me ocurre que hay un tercer tipo del cansancio del que es mucho más difícil recuperarse. Ese cansancio emocional por una situación complicada sostenida en el tiempo. Puede ser una enfermedad, un problema familiar o una situación de insatisfacción personal o profesional, causada por un motivo u otro. En estos casos unas largas vacaciones tan sólo nos darán un poco de alivio pero poco más. Entonces ¿qué hacer cuando la situación sobrepasa nuestros limites o se escapa de nuestro alcance?

Yo creo que en este caso todos necesitamos conectar con nuestro centro, con nuestro «yo transpersonal», con nuestro Ser Superior. Cada uno que lo llame como quiera. En este caso, no es nuestro cuerpo ni nuestra mente, sino nuestro espíritu el que necesita alivio. Hay quien se hace unos ejercicios espirituales o hay quien se marcha a Nepal para encontrase consigo mismo. Hay quien entregándose a los demás, a los más desfavorecidos, es como encuentra este descanso.

Sea como fuere, no esperes a estar a punto de explotar. Todos sin excepción, de un modo u otro necesitamos descansar para rehacernos por dentro, para volver más fuertes, con más vitalidad y con más energía.

Busca en el ajetreo de tu día a día ratos que te permitan descansar de la manera más adecuada: Cuerpo, Mente y Espíritu.

Os dejo con un spot publicitario muy divertido de Decathlon que viene al caso.

Por favor, comparte esto con tus amigos si te ha gustado. Un abrazo y muchas gracias por leerme.

Carlos

Los vampiros de energía

Los vampiros de energía no es una invención mía; es algo que ya describen algunos autores como el conocido Javier Carril, gran maestro y profesional del Coaching, en su libro «Desestrésate«. Hoy quiero compartir con vosotros sus reflexiones al respecto.

Los vampiros de energía son aquellas situaciones, elementos, personas o tareas que sin darnos cuenta nos producen incomodidad y acaban minando nuestra autoestima. Son pequeñas molestias que desgastan nuestra energía vital y nos provocan malestar y estrés en pequeñas (o no tan pequeñas) dosis. Aislados no tienen mucha importancia, porque son pequeñas cosas, pero todos juntos nos debilitan mental y emocionalmente y nos impiden sentirnos mejor con nosotros mismos.

Vampiros-de-energía

Si eres capaz de ir eliminándolos uno a uno, será como quitarte una pesada mochila de encima, que te aportará más claridad y sensación de control sobre tu vida, potenciando tu seguridad y autoestima.

Estos son algunos ejemplos que te pueden ayudar a identificar tus vampiros de energía; ¿con cuales te sientes más identificado?

En las relaciones:

– Hay personas en mi vida que continuamente se están quejando

– Tengo un conflicto sin resolver con un miembro de mi familia

– Hay alguien a quien necesito perdonar

– Necesito terminar una relación

– Me comprometo a cosas que luego no cumplo

– Le doy muchas vueltas a acontecimientos del pasado

– No soy puntual a mis citas

– Hay personas que continuamente critican lo que hago o digo

 

En el entorno físico:

– Mi coche necesita una limpieza o reparación

– Me gustaría vivir en otro barrio o ciudad

– Tengo aparatos que necesitan reparación

– Las paredes de mi casa necesitan una pintura urgente

– Mi guardarropa necesita un cambio

– Pierdo mucho tiempo en los atascos

– Echo de menos más belleza dentro de mi entorno

– Mi casa está desorganizada

 

En cuerpo y mente:

– Como alimentos que no son buenos para mí

– Algo de mi aspecto físico me molesta

– Hay libros que me gustaría leer pero nunca encuentro tiempo

– Tomo demasiado cafe, chocolate o dulces…

– He intentado muchas veces aprender inglés pero nunca lo consigo

 

En el trabajo:

– Mi mesa de trabajo está desordenada

– Tengo demasiados carpetas y papeles inútiles

– Carezco del equipamiento de oficina adecuado

– No tengo trabajo o no me gusta el que tengo

– Mi ordenador se bloquea a menudo

– Las condiciones de mi puesto de trabajo son incómodas: frio, demasiada luz, ruido…

– La silla de mi trabajo es incómoda

 

En el dinero y las gestiones:

– Tengo temas con hacienda sin resolver

– Pago mis cuentas tarde

– Tengo que hacer gestiones que me llevan mucho tiempo

– Pierdo mucho tiempo en colas (supermercado, bancos…)

– Tengo deudas pendientes

– Mi hipoteca es demasiado alta

 

Listado de «Debería«:

– Debería hacer más ejercicio

– Debería llamar más a mis padres

– Debería estar más con mis hijos

– Debería comer menos dulces, salados…

– Debería escribir esa carta…

 

No te acostumbres a vivir con ellos; no los subestimes. Acaba con ellos. Son como aliens, se reproducen y siempre aparecen más. No ceses en tu lucha por combatirlos día a día.

¿Cómo acabar con ellos?

¡¡ ACTUA !!

1.- Haz una lista con todos tus vampiros. Tomar conciencia de ellos es el primer GRAN paso. Llévala contigo o tenla a mano para ir tachando los que vayas eliminado.

2.- Traza un plan de acción sobre lo que vas a hacer para eliminar uno de ellos, el que más rabia te dé o el que más te urja… Sin excusas.

3.- Fíjate una fecha concreta; piensa que vas a eliminar uno de ellos en el próximo mes, o en los próximos 10 días o en las próximas horas… Pasito a pasito o pasazo a pasazo, como prefieras y te sientas más cómodo.

Puedes hacerte la lista en forma de tabla, como por ejemplo:

tablaYa tienes trabajo por si estabas aburrido. ¡A por ellos y que la fuerza te acompañe!

Como siempre, si te ha gustado, compártelo con tus amigos. Un abrazo,

Carlos

Recuperando la paz interior

¿Otro día más de estrés y de no parar? En nuestra vida cotidiana y agitada hay infinidad de cosas que nos quitan la paz. Excesivas preocupaciones, sobrecarga laboral, querer hacer muchas cosas, querer estar en todos los sitios. Todo esto hace que sintamos que nos faltan horas al día. La absorción a la que nos vemos sometidos por la tecnología o los cambios continuos y tan repentinos de nuestra sociedad por los que nos sentimos arrastrados a velocidad vertiginosa nos ponen a diario en situaciones límite con alto nivel de estrés.

Pero en medio de todo este caos, es posible encontrar un rincón en tu interior en donde refugiarse, coger energías y hallar esa paz natural que parece querer esfumarse. No hay necesidad de huir a ningún lado.

¿Sabes ya que te da a ti esa paz? Y lo más importante, ¿sabrías como encontrarla?

De forma temporal, encontramos paz en unas buenas vacaciones, evadiéndonos a un lugar de descanso o en actividades lúdicas los fines de semana o quizás en practicar algún deporte con regularidad. Pero esta paz es efímera y se esfuma pronto. Entonces, ¿dónde encontrar una paz más duradera que un fin de semana o unas horas de deporte? Tal vez sea el pensar a diario en tus seres queridos y sentirte agradecido por cuanto te rodea; tal vez sea empezar cada día con unos breves ejercicios de relajación y respiración, o porqué no, con un rato de oración. Sea lo que fuere lo que encuentres que te da paz, creo que en definitiva se resume en trascenderse de las cosas mundanas y dejar que tu espíritu, alma o como lo quieras llamar se encuentre con su Esencia.

En fin, cada uno debe descubrir su método. No es fácil pero ahí está el reto. El reto de todos y cada uno de nuestros días para encontrar la fuente de esa paz duradera. Dejar a un lado las preocupaciones o cosas desagradables del día anterior y comenzar una nueva mañana como una nueva oportunidad en la que el futuro está por escribir y nosotros somos los autores del momento presente.

No tengas miedo ante la incertidumbre del futuro; no te preocupes por las cosas que pueden llegar a pasar y que la mayoría de las veces nunca pasan. Siéntete agradecido por cómo eres, por lo que haces, por las cosas que tienes (en ese orden) y por encima de todo, por todo el amor que te rodea. Mi padre me decía cuando yo era pequeño que preocuparse significaba «ocuparse antes de tiempo». Ocupémonos pues de lo que tenemos entre manos que ya es bastante y dejemos al porvenir y a la providencia que nos sorprendan. Hay una frase del nuevo testamento que seguro que alguna vez la habéis oído y que a mi me reconforta leerla y pensar en ello:

«No os preocupéis por el día de mañana, pues el mañana se preocupará de sí mismo. Basta con las preocupaciones de cada día»

Bien, ya para terminar, por favor, no te olvides del humor. Fundamental. Esa chispa vital que es capaz de dar la vuelta a la tortilla a cualquier situación. Te dejo con este divertido vídeo:

Un abrazo,

Carlos