4 pilares para una vida en equilibrio

agosto 11th, 2014 | Posted by carlosfernandezgallardo in Calidad de vida - (Comentarios desactivados en 4 pilares para una vida en equilibrio)

Stephen Covey, que en paz descanse, hablaba en su libro “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva” de 4 pilares básicos sobre los que fundamentar una vida en equilibrio: mente, cuerpo, sociedad y espiritualidad. Según lo veo yo, los dos primeros se centran en el crecimiento individual. El tercero está volcado en los demás y el cuarto en el sentido de transcendencia.

Desarrollar la mente leyendo buenas lecturas, aprendiendo nuevas cosas, escribiendo, estudiando, meditando.

Fortalecer y cuidar el cuerpo con una buena nutrición e hidratación, ejercicio físico tanto aeróbico como anaeróbico y practicar sencillos hábitos saludables.

Cultivar las relaciones sociales, los amigos, aportar algo a tu sociedad, hacer voluntariado, dejar tu huella en este mundo, en todas y cada una de las personas con las que te cruzas en tu camino.

Por último pero no menos importante, rezar, en el sentido que tú le quieras dar de acorde a tus creencias, pero buscar la transcendencia de este mundo en el más allá, en el Ser supremo y Creador.

Todos sabemos de qué pie cojeamos cada uno y en qué nos hace falta mejorar especialmente.

Me parece que estos 4 pilares, tan sencillos pero a la vez tan completos abarcan todas las posibles facetas de desarrollo y crecimiento del ser humano que busca por encima de todo la felicidad.

Todo esto no es nuevo. Ya hace siglos, los maestros yogis también establecieron 4 claves para una vida sana: alimentación, meditación, ejercicio físico (los famosos asanas del yoga) y respiración. A fin de cuentas todo es siempre lo mismo. Son los principios fundamentales y básicos que se transmiten de generación en generación independientemente del lugar, la religión o las creencias: cuidar el cuerpo, la mente y el alma.

Empieza por aquello que más te hace falta. A nada que tengas un poquito de cuidado y disciplina, no es tan complicado si te lo propones en serio. Pronto empezarás a tomarlo como un hábito y te será cada vez más fácil y sobre todo muy reconfortante. Tu vida te lo agradecerá.

Be Happy!

Un abrazo,

Carlos

Gestión del tiempo. El efecto Zeigarnik

agosto 4th, 2014 | Posted by carlosfernandezgallardo in Gestión del tiempo - (Comentarios desactivados en Gestión del tiempo. El efecto Zeigarnik)

Hacia el año 1930, una chica rusa llamada Bluma Zeigarnik preparaba su trabajo de investigación para obtener su diplomatura en sociología. Empezó a observar como un camarero recordaba con facilidad todos los pedidos que tenía pendientes, mientras que era incapaz de recordar los platos que acaba de servir.

camarero

Posteriormente repitió este estudio con varias personas a las que ponía una lista de unas 18 o 20 tareas sucesivas. La mitad de estas tareas fueron interrumpidas antes de que los individuos fueran capaces de acabarlas. Lo curioso del estudio fue que estas personas recordaban mucho mejor aquellas tareas que habían sido interrumpidas que las que habían sido completadas. Este hallazgo lleva el nombre de su creadora y se le conoce como efecto Zeigarnik.

Lo podemos ver en nuestro día a día continuamente.  ¿Por qué recordamos tan fácilmente justo la escena final de una película, una serie televisiva, una saga, un libro que se espera que continúe en la entrega siguiente? ¿Por qué por ejemplo videojuegos como el Candy Crush han alcanzado tanta popularidad? Precisamente, por la necesidad que tiene nuestro cerebro, en concreto nuestra memoria a corto plazo, de acabar con las tareas inacabadas.

Esto nos produce adicción por acabar el nivel del videojuego, expectación por ver cómo acaba el capítulo de nuestra serie y queda “enganchado” en nuestra cabeza hasta que no se resuelve.

Haz una lista de todas las tareas que tienes pendientes para hoy y verás. Hacer la compra, llamar al técnico de internet, responder ese correo pendiente, terminar de escribir esta entrada del blog, llevar la moto a revisión, hacer esa llamada a tu madre, etc…

Todas estas tareas están ahí en tu cabeza, consumiendo ciclos de “CPU” y hasta que no las realices, van a seguir ahí dando vueltas y restándote energía. Algunas las podrás realizar inmediatamente y te liberarás de su peso en tu cabeza. Otras no tendrás más remedio que postponerlas.

Pero ¿y si encontráramos un sistema en el que nuestra cabeza pudiera confiar, para depositar en él todas estas tareas que tenemos dando vueltas? Entonces nos quitaríamos de este consumo innecesario de ciclos de “CPU”, reduciríamos nuestro nivel de estrés y podríamos dejar nuestra cerebro y nuestra memoria más liberados para trabajar, por ejemplo, en otros temas más importantes.

Toma lápiz y papel, o tu agenda del móvil. Simplemente, apunta todas estas cosas que tienes ahora en la cabeza, estos, “Tengo que”. Nada más. No te líes por ahora a ponerles fecha de resolución, ni prioridades, ni nada similar. Eso lo podemos hacer más tarde. De momento sólo sácalos de tu cabeza, escríbelos y déjalos depositados en esa hoja de papel. ¡Ahí quedan!

¿6 o 9? El origen de las discusiones

julio 28th, 2014 | Posted by carlosfernandezgallardo in Coaching - (Comentarios desactivados en ¿6 o 9? El origen de las discusiones)

Hace unos días, me llegó la siguiente imagen:

distintos puntos de vista

Creo que sobran las palabras y nunca mejor dicho. De qué forma tan sencilla se explican dos diferentes puntos de vista. Si tuviéramos la suficiente humildad para ponernos en los zapatos del otro y ver las cosas desde su posición, desde su historia personal, desde sus vivencias, en definitiva ver los acontecimientos con sus propios ojos, otro gallo nos cantaría. Se acabarían conflictos, peleas y guerras; pero claro, a veces no nos interesa ver la posición del otro y es más fácil no bajarnos del burro. Si lo hiciéramos, ¿de qué íbamos a discutir? ¡Menudo aburrimiento!

La próxima vez que te veas en un conflicto, por favor trae esta imagen a tu cabeza “6 o 9”. Seguro que quitando rigidez, serás un poquito más feliz. Hay una frase que me encanta y que viene muy al caso: “Puedes escoger entre tener razón o ser feliz”.

Tú mismo.

Un abrazo fuerte,

Carlos