¿Quieres una medallita?

septiembre 15th, 2014 | Posted by carlosfernandezgallardo in Coaching

El otro día me acordaba de mi época en la FP, cuando estudiaba electrónica. Allí conocí a mi buen amigo David; recuerdo como me chinchaba cada vez que llegaba yo entusiasmado conmigo mismo por haber sido capaz de sacar esa práctica de autómatas yo solito. Me decía: “Qué, ¿quieres una medallita?” A mí me sentaba fatal y le ponía mirada odio. Ahora, recordándolo nos echamos unas risas y le digo: “Sí, todas aquí” (dándome unos golpecitos con la palma de la mano en el pecho).

Esto viene al hilo de premiarse por las cosas que hacemos bien. Día tras día, hacemos un montón de cosas: es mi deber, forma parte de mis obligaciones, no hay de qué, etc, pero muy raras veces nos premiamos por ello, aunque sea por pequeñeces.

En mis sesiones de coaching, cuando estoy trabajando con un cliente y ponemos acciones a realizar, siempre les digo que de qué manera se van a premiar o lo van a celebrar cuando hayan cumplido con la tarea pendiente acordada. Justo en ese momento, se les ilumina la cara y aparece una gran sonrisa. Este premio no tiene porqué ser algo material ni muy caro, puede ser algo tan sencillo como darse una palmadita en la espalda a uno mismo o darse un pequeño capricho (yo, en alguna ocasión, me he comprado un par de donuts de chocolate, sólo para mi solito y me los he comido antes de llegar a casa, porque sí, porque me lo merezco).

Ah!…esa frase! “Me lo merezco” o el famoso “porque yo lo valgo” de L’Oréal. Sí. Cumplamos con nuestro deber y nuestras obligaciones, pero también premiémonos por todo aquello que hacemos y lo hacemos bien. Nos machamos continuamente, nos exigimos más y más, no nos concedemos tregua y hay que parar un momento, reconocer el mérito de nuestra labor y auto-premiarnos por ello.

Me gustaría que tomaras lápiz y papel y apuntaras durante 5 minutos de reloj todos los logros que has conseguido en tu vida. Logros, éxitos, hazañas, grandes, pequeñas, triviales, heroicas. No importa. Todo vale. Todo aquello de lo que te sientes orgulloso. Aprender a montar en bici, la primera vez que pediste salir a un chico, esa fantástica nota en el colegio, el carné de conducir, esa carrera que corriste, la familia que has formado, etc, etc, etc… Míralo, imagínatelo, disfrútalo, siéntete orgulloso por ello. Saboréalo.

Ojala que sepamos mirar el largo camino ya recorrido y no sólo el que nos queda por andar. Es una bonita manera de acabar el día antes de irse a dormir.

Os dejo con una peli que me encanta protagonizada por Morgan Freeman y Jack Nicholson: “Ahora o nunca”.

Un abrazo,

Carlos

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